Represión en el bando franquista

El terror como arma de guerra


Al menos 8.500 aragoneses -probablemente nuevos censos incrementarán esta cifra en próximas fechas- fueron fusilados desde julio de 1936, de los cuales 1.000 murieron tras el fin del conflicto bélico, condenados a la última pena en juicios sumarísimos y consejos de guerra, en los que se vulneraba cualquier atisbo de defensa para unos reos sometidos a la justicia emanada de un golpe de Estado cruento.

En los primeros días de la guerra, en los momentos del «terror caliente», un grupo de falangistas provenientes de Zaragoza llegaron hasta Lanaja donde hicieron once prisioneros que fueron fusilados en la puerta del Ayuntamiento de Alcubierre. Pero el peor de los episodios tuvo lugar en Perdiguera, allí más de una treintena de personas, entre ellas mujeres embarazadas, fueron asesinadas por falangistas y militares en los meses de agosto y septiembre de 1936. 

La violencia, con todo, hizo acto de presencia en ambos bandos, así en el momento de la toma de Leciñena por las tropas franquistas, los milicianos del POUM se deshicieron de buena parte de los prisioneros arrestados en el calabozo municipal, pero con la llegada de los militares sublevados corrieron igual suerte más de una veintena de republicanos detenidos en el ataque.

El final de la guerra, como se ha anotado, no supuso el fin de la violencia, de tal modo que a los juicios y consiguientes fusilamientos o condenas a largas penas de cárcel, a las torturas, campos de trabajo, destierro, depuraciones masivas, expedientes de responsabilidades políticas y exilio, en muchos pueblos monegrinos los vencedores añadieron artimañas y maniobras para arrebatar a sus vecinos «rojos» casas, enseres y haciendas. A todo ello se sumaron los actos de humillación, sobre todo contra las mujeres, a las que obligaban a pasear por las calles de los pueblos con la cabeza rapada y habiéndoles administrado elevadas dosis purgantes de aceite de ricino. Tal ocurrió en La Almolda, Farlete o Leciñena. En Villanueva de Sijena al macabro paseo se sumaban golpes y alfilerazos para 





Fusilados por los militares y falangistas sublevados en el cementerio de Perdiguera. Colección Comarca de los Monegros
Hombres y mujeres, algunas embarazadas, mayores y jóvenes fueron fusilados en Perdiguera por los insurgentes franquistas. Colección Comarca de los Monegros
Oficio del Juzgado de Ejecuciones de Huesca, marzo 1942. Colección Comarca de los Monegros
Oficio del Juzgado de Ejecuciones de Huesca, julio 1943. Colección Comarca de los Monegros
Juzgado Militar, comunicación de pena de muerte, abril 1944. Colección Comarca de los Monegros
Prisioneros en el campo de concentración de Argelès-sur-Mer. Colección Daniel Grustán Ballarín, Zaragoza
El mar y una tropa de senegaleses armados y a caballo limitaban los campos de refugiados españoles. Colección Daniel Grustán Ballarín, Zaragoza







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