Los Talleres Mercier, fábrica de municiones (1936-1939)


Fotografía de la Guerra Civil en Zaragoza. Los Talleres Mercier, fábrica de municiones (1936-1939)-Exposiciones Zaragoza



Los obreros de los Talleres Mercier acabaron su turno como un día más. La producción había cumplido las expectativas y los pedidos cada vez eran superiores. Era julio del 36. La historia es de sobra conocida. Una parte del ejército se sublevó contra la República y empezó una guerra civil fraticida que fragmentó a España en dos partes. Zaragoza quedó en mano nacional y una de las primeras medidas fue la militarización de la fábrica. Los que habían salido obreros la noche anterior pasaron a ser soldados, el jefe de taller, desde aquel día, era teniente y el director, capitán. Todos, sin distinción, tenían que llevar un brazalete de azul claro con el símbolo de artillería y, según el cargo, más o menos estrellas.
A partir de entonces empezó una batalla frenética contra el tiempo de la batalla para abastecer al ejército nacional. Proyectiles de artillería, bombas de aviación, granadas de mortero, fabricación de morteros, estopines, percutores de cañón, cajas de goniómetro y graduadores de espoletas empezaron a salir de Talleres Mercier, que también empezó a construir blindados de circunstancias con más valor propagandístico y logístico que militar.
Un proceso que queda reflejado en la exposición Fotografía de la Guerra Civil en Zaragoza. Los Talleres Mercier, fábrica de municiones (1936-1939), que se puede ver en el Palacio de Sástago de Zaragoza y que estará abierta hasta el próximo 19 de septiembre.
Ochenta fotografías que reflejan lo que ocurría en Zaragoza en "aquellas fechas tan trágicas" en la que se hace hincapié, siempre desde instantáneas de una calidad indudable, en el proceso de producción de Talleres Mercier. "Esta fábrica tuvo un valor táctico-estratégico vital para el bando sublevado", explicó Fernando Martínez de Baños, comisario de la muestra, que indicó que "Zaragoza y Sevilla fueron al principio las únicas ciudades que tenían fábricas que abastecían de munición a su ejército", aseguró el coronel de artillería en la reserva que, no obstante, desvinculó cualquier posición política de la fábrica: "Abastecían al bando sublevado igual que lo hacían las fábricas que habían caído en el bando leal al gobierno. No había mucha opción".
De hecho, Mercier no fue más que la primera de muchas industrias en la capital aragonesa que abastecieron al bando nacional: "Por cada soldado hay detrás una gran maquinaria logística y la industria es siempre fundamental en la guerra", razonó Martínez de Baños.

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